martes, 16 de agosto de 2011

Entre el pasto y el agua...

Han pasado varios meses desde la última vez que atendí este Blog. Meses de cambios, donde la naturaleza no solo cambia de estación, sino también de color, de olor, de ritmo, de vida.

Los cambios de las estaciones vienen dados por los Equinoccios y los Solsticios, y con ellos nos vienen dados los cambios de temperatura. Pero hay de aquellos que piensen que los cambios no son buenos. A veces algo debe morir para volver a renacer más fuerte, más bello, mejor. Porque “LA VIDA SIEMPRE SE ABRE CAMINO”.

No importa cuánto calor haga, es verano sí, pero no es el fin de la existencia en nuestras sierras, al contrario, solo hemos de cambiar nuestra perspectiva, y comenzar a buscar en nuevas “latitudes”. Dejemos a un lado todo lo que hemos hecho durante el invierno y la primavera y pongamos nuestras miras en dos hábitats maravillosos, que aunque aparentemente parecen dormidos a nuestros ojos, ocultan una tremenda explosión de vida: EL PASTO Y EL AGUA.
El verano llegó y con él las altas temperaturas, esas lomas verdes llenas de matices se han marchado, en su lugar el PASTO lo ocupa todo. El ocre de los llanos es el color dominante en la Sierra de Andújar. Las precipitaciones generosas que antaño nos dieron mares de hierba, nos dan ahora dunas de pasto. Pasto que por otro lado supone una riquísima reserva de alimento para los ungulados.

Ahora que los Ciervos disfrutan de sus nuevas cornamentas, ahora que comienzan a chocarlas contra las ramas y troncos de los árboles como ensayo de futuros envistes en favor de las hembras, mientras se quitan ese funda aterciopelada, ahora que comienzan a sentirse valientes y confiados, es ahora cuando debemos mirar hacia las grandes llanuras de los pastos; porque en ellas es fácil ver a los Ciervos, comiendo, recuperando fuerzas, preparándose para los que dentro de poco les tocará vivir. Los machos comienzan a pavonearse, quien sabe, tal vez intentando ya que las hembras se fijen en ellos, luciendo orgullosos sus trofeos. Las hembras más preocupadas de  alimentar a sus pequeños paseando en manadas más o menos grandes, y junto a ellos Gamos, Muflones, y tal vez, algún Jabalí solitario buscando algo que comer.

Lugar idóneo para camuflarse y descansar  durante las largas horas de máximo calor, el PASTO, sirve a muchos animales de improvisada residencia de verano, sobre todo si cerca cuentan con agua refrescante.



Los Linces encuentran aquí un lugar idóneo para descansar. Perfectamente camuflados con el color de su pelaje, dormitan como buenos felinos tranquilos y relajados en su escondite,  dejando para más tarde otros quehaceres que requieran mayor actividad. Mañana por la mañana, cuando el sol comience a despuntar, las madres acompañadas de sus crías que ya están bastante grandes, buscarán algo que echarse a la boca. El fresco de la mañana despierta los instintos del Gato Clavo, y su apetito y acechará escudriñando el bosque para conseguir una buena presa. Tal vez un Conejo o una Liebre que cerca de sus madrigueras también se disponen a buscarse el desayuno. O quizás una Perdiz, que con sus pollos detrás de ella buscan insectos y semillas para hacer lo propio. ¿Quién servirá de alimento al Lince? Solo la naturaleza y la suerte lo saben, la ruleta de la vida comienza a girar como cada día, como cada instante para que la muerte de unos sirva para la continuación de otros una vez más, y cuando ésta se pare el Mochuelo desde la rama de su árbol será testigo de honor de cómo se desarrollen los acontecimientos.
Los pequeños reptiles, como la Lagartija Serrana, la Colilarga o el Lagarto Ocelado, deseosos de altas temperaturas gustan también de  buscar su residencia entre los pastos y es fácil verlos tomar el sol como buenos veraneantes en lo alto de alguna piedra.

Como veis amigos no faltan motivos para acudir al campo en esta época del año, aunque no debéis olvidar que aunque sea verano debemos acudir con calzado apropiado. No ignoréis los peligros que aunque no demasiados los hay y debemos estar preparados. Los pastizales son también hogar de Serpientes que aunque en su inmensa mayoría no son venenosas (salvo la Víbora hocicuda) si pueden darnos un susto e incluso proporcionarnos una mordedura pequeña pero bastante molesta similar a la picadura de una abeja. Por otro lado no olvidemos a los Araclanes y los Ciempiés. Así que ya sabéis siempre pantalones largos preferiblemente ajustados en el tobillo y calzado fuerte y cerrado. Además este tipo de calzado permitirá que andéis mejor y os protejáis de posibles torceduras y esguinces que pueden fastidiarnos un perfecto día en el campo.
Por otro lado, EL AGUA, el líquido elemento, tan necesaria para la vida, regulador de la temperatura, lugar de visita obligada para unos y hogar para otros. ¿Os habéis parado alguna vez junto a una charca, un arroyo, nuestro Jándula de encuentros y festejos. Si no lo habéis hecho ahora es el momento porque la vida fluye en todos sus rincones. No solo en los herbívoros y carnívoros que buscan estos rincones al amanecer justo cuando el sol comienza a subir hacia el cielo, y al atardecer cuando la noche aún no le ha ganado la batalla a la luz del día. Sino también a la vida que encontramos dentro del agua, en la superficie, en los arbustos y matorrales que la circundan, el agua en si misma está llena de vida abriéndose camino, en una lucha sin cuartel donde el espectáculo está servido.











Tengo que reconocer que a mí personalmente me encantan los paisajes de ribera. Me encanta el olor que desprende, la frescura que proporciona, me encanta el color, los verdes, los amarillos. Cuando el sol se refleja en el agua todo parece adquirir un tono dorado y eso contrasta enormemente con el arcoíris que proporcionan los infinitos colores de las Libélulas, dragones alados de singular belleza y que curiosamente son indicadores naturales de la pureza de las aguas en las que viven. Cuanto más Libélulas más pura es el agua. Junto a ellas vuelan los Caballitos del Diablo y las Mariposas danzan con sus alas multicolores.

Un ruido, un chapoteo o una salpicadura nos ponen sobre aviso ante la presencia de otro curioso animal, el Galápago. Unas veces podremos verlos quietos en lo alto de una piedra queriendo pasar desapercibidos, otras quizás podamos ver su silueta ganando la segura oscuridad del fondo. En cualquier caso hemos de ser cuidadosos y respetuosos con su entorno ya que es una especie vulnerable y cada vez más escasa.





El río Jándula, ese bien tan preciado, tan vinculado a la vida del hombre, tan presente en nuestros ratos de ocio, en nuestras fiestas, ese río al que hemos visto padecer de sed y que afortunadamente ahora rebosa en todo su esplendor; es también el hogar de otra buenísima nadadora aficionada a los disfraces, la Culebra Viperina, pero no temáis ya que su habilidad no es “atacar” sino “asustar”.  A pesar de que es completamente inofensiva se hace pasar por una Víbora para evitar así a sus depredadores.
El Martín Pescador, observa desde sus ramas lo que acontece dentro del río, vistoso de color azul eléctrico parece un relámpago cuando una vez elegida su presa se zambulle súbitamente. Es seguro que del agua saldrá con un pececillo en la boca. La paciencia, y la espera siempre dan sus frutos.

Muchos son los animales que encuentran un hábitat ideal en los cursos del agua de nuestro Parque Natural: insectos, reptiles, aves y también anfibios como el Tritón Ibérico y peces como la Colmilleja, especie ibérica de gran curiosidad ya que su cuerpo está perfectamente diseñado para recorrer cauces con poca corriente.

Todos estos animales acuáticos o que tienen su vida ligada a los cauces de agua, y los arriba mencionados y que podíamos encontrar en el pasto, forman en esta época del año un espectáculo envidiable, es cierto estamos en verano, hace calor, pero como os dije al principio LA VIDA SE ABRE CAMINO, y si no me creéis no esperéis más.
Aprovechad el fresco de la mañana, madrugad, aprovechad esos días perdidos y disfrutad de la fiesta de la naturaleza. No os arrepentiréis y descubriréis que nuestro Parque Natural, nuestro querido
Parque Natural Sierra de Andújar siempre nos tiene una sorpresa preparada,
un regalo, cuidadlo y respetadlo y siempre podremos disfrutar de él.

Ya hemos pasado la mayor parte del verano, las temperaturas siguen siendo elevadas pero en nuestro ciclo particular mientras los fulgores del solsticio nos acompañan, casi imperceptiblemente a nuestros ojos, la naturaleza se prepara para la llegada del otoño.


Puede pareceros prematuro, pero muchas son las señales que nos avisan de que una estación casi casi está llegando a su fin. El fruto de la Peonía comienza a abrirse, está madurando y pronto tirará la semilla que aguardará las primeras lluvias para comenzar a introducirse en el suelo y germinar. Igual hará la Cornicabra que comienza a abrir sus vainas para dejar marchar sus semillas.


Pronto las temperaturas irán haciéndose más suaves, pronto volveremos a disfrutar de la berrea del Ciervo, pronto volveremos a oír el chocar de las cornamentas y volveremos a encontrarnos aquí o en pura naturaleza para hablar de ella.




Ah!  y no dejes de mirar al cielo, porque siempre, siempre, alguna sorpresa te llevaras...














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